viernes, 12 de marzo de 2010

UN AÑO A LA ALTA VISTA

Miro la telaraña tejida de ungüentos y peldaños de azufre
La impaciencia de Miranda Vestida de flores de guirnaldas recostada sobre el cielo
La sonrisa de Artemisa con desnudez vacía y sus ojos en el cúmulo direccional
Del bosque verdoso de humo cromático en la maquina rechina el subsuelo
Aquí el riachuelo se alimenta del pico del avestruz y del círculo de hierba buena

El calor se tensa y el azul se densa ante la mirada incauta de un forastero
Las frescas tormentas de abrigos quejumbrosos y la cresta del un gallo nadando en un estero.
La escuela del móvil la trigonometría abstracta, y la descansa de la mente incauta
Aquí se excitan las membranas aquí se descansan las manos sudadas
Los mares se cercan la tierra se aleja del sol su tercera roca se conserva

Las hojas siguen el consejo de Newton besan el suelo les espera el viento
Los aviones de papel se alzan, y el papalote de musgo en el cable de agua pasional
Aquí es color arena, la superficie luce como hogar de una pena escamas de caimán en un bozal.
El frió se espesa, el corral no espera, de gorros de copa los animales se adornan
Las botas de hule colgadas de la nariz entera de un foco mal colocado en su estación.

De blanco y de carmín los pilares de Fermín, una madera vieja y la vida toda seca
Se ha trabajado y se ha luchado de negro de luto luce el vino tinto y pavo en la cena
Las hormigas flotando en el charco de tierra, las raíces de algunos microbios de alguna escena
El cristal en forma de pentágono cae y ahora en voz baja digo ¡oh oh Emmanuel!
Tu nacimiento esperare y en una fiesta mundana te presenciare

De telas de asuetas y en mi boca el sabor de licor de la mano una botella de un cristal incauto el lapso de tiempo ancestral que unas manos al escribir fijar que en un lapso de tiempo todo seria en vano, todo seria nada retratar.

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