En los embudos de Florece yace el de la energía
En el aguijón del vientre inmaculado
Solo protesto nada es adecuado
Por que el cordero sigue el rebaño
La escalera al cielo a punta al venidero
Nada me convence, la campanilla del heladero retumba en el paladar
Tengo miedo de salir y explorar
Tengo miedo de la razón desperdiciar
En mi crisálida de cartón oculto con fervor
Un retrato de mi vida ante el acantilado del vació de sensación
Que propósito existiría
Si la vida en un frasco todo se guardaría
Que propósito tengo en mi lengua
La sensibilidad me mueve, mi cuerpo se desprende
Aquí en la pared en calor la dilata
En las murallas la cultura se estanca
Mi pretérito debo observar
En el futuro las alas se deben fomentar
Yo no quiero la energía transformar
A la estática, con mi cuerpo en reposo en mi rollo naturalidad
Sin quemar la vitalidad del mono análogo
Solo debo confesar que la vida es mía
Que en la entraña es la sensación de alivio en un tubo por viajar
Con aplausos la familia de un utensilio para guiar al animal observa
Que un fracaso no es cuando la pena se exterioriza
Si no cuando la cabeza del titán de un navajazo se hizo distanciar
Y al suelo ajeno sus labios deben de deleitar.
jueves, 11 de marzo de 2010
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